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Óscar Miguel Ares, arquitectura integrada en el contexto, en la periferia y dirigida a las personas

El arquitecto de Valladolid protagonizó el último encuentro del ciclo ‘Contextos’, celebrado en Finsa21 en colaboración con Tectónica, donde hizo un repaso a sus últimas obras, arquitecturas a partir del paisaje

El arquitecto de Valladolid Óscar Miguel Ares, último invitado del ciclo ciclo ‘Contextos’, celebrado en Finsa21 en colaboración con Tectónica, aportó en su ponencia celebrada el 26 de febrero, un punto de vista diferente al de los últimos invitados, ya que sus obras  “se mueven en el ámbito de la periferia”, un entorno que claramente las condiciona, dado que “no podemos entender la arquitectura sin el contexto”. En su presentación, Ares realizó un repaso aalgunas de sus obras, todas ellas ubicadas en pueblos de poca población de Valladolid y marcadas en la mayoría de los casos por un bajo presupuesto. 

El primer proyecto analizado fue el Centro de Interpretación de la resina, en la localidad de Traspinedo. Se trata de un encargo bastante complejo, ya que el ayuntamiento quería utilizar los fondos estructurales europeos para rehabilitar un antiguo matadero, transformarlo en un centro de interpretación y al mismo tiempo que sirviese como lugar de formación del oficio de la obtención de la resina. “Nos encontramos un edificio caótico y creamos un único gran espacio al que añadirle una pastilla de servicios “, explicó Ares.

Así pues, vaciaron el edificio y conservaron las vigas de hormigón originales. “No queríamos hacer algo predominante sobre el entorno, sino incorporado al contexto, pero que al mismo tiempo se diferenciase por esa abstracción; el elemento acaba destacando pero no dejaba de ser una forma que remitía al caserío que tenía alrededor. ”

Inspirándose en las construcciones cercanas el edificio incorpora un gran portón que se abate y deja ver todo el edificio. El arquitecto explicó que recurrieron también a muchos elementos industrializados, muy económicos, donde hacíamos ese juego de las dobles funciones”. De este modo, el elemento central acoge en su interior la exposición sobre la resina pero al mismo tiempo se cerraba y funcionaba como banco de trabajo para cursos. Además, las estantería también eran focos de luz. 

Tanto gustó el edificio que el ayuntamiento les encargó un espacio al lado, algo que sirviese como elemento didáctico y lúdico.”Hicimos un parque enfrente, formado por piezas de hormigón huecas que fuimos apilando, con diferentes superficies y tamaños. Los niños juegan aquí, pero también se hacen las explicaciones por parte de los técnicos a las excursiones de los colegios”, explicó Ares. 

El siguiente proyecto a presentar fue la rehabilitación de una vivienda en Santibañez de Valcorba, un pueblo cercano de 100 habitantes. Se trata el encargo de una persona que hereda una vivienda de sus padres, desorganizada y medio derruida. ¿Qué hicieron con todo esto?: “Tiramos los edificios y utilizamos todo lo que hemos tirado para reconstruir, algo que está muy de moda pero que en estos pueblos se lleva haciendo toda la vida”. A esto se le añadió la idea de “coser” todos los elementos a través de una gran cubierta plana.

Óscar Miguel Ares también explicó otro proyecto residencial, una vivienda en Valladolid en la que se hizo un “cuenco” de madera dentro de un piso. En este proyecto, el arquitecto volvió a la doble funcionalidad: todo ese envoltorio no es solamente un elemento decorativo, sino que acoge los armarios, estanterías, accesos, etc.”Intentamos ser muy esenciales, que las cosas no tengan más de lo que deberían tener”, resume Ares.  

Pero, sin duda, el proyecto que atrajo mayor interés fue la Residencia de Mayores en Aldemayor de Sanmartín, un proyecto que ha sido escogido para representar a España en la Bienal de Venecia. Este edificio está situado en medio de la nada y la idea principal era construir una aldea dentro de un edificio: “generar una especie de gran cascarón donde meter un vergel y dentro depositar un pueblo”, explicó Ares. 

El proyecto tiene una planta extremadamente compleja, dado que se diseñó “una especie de gran cascarón” y en su interior se alojan las viviendas de los residentes a las que se accede desde un conjunto de patios. El arquitecto hizo un estudio de las residencias de mayores y vieron que la mayoría responden al modelo de uso hospitalario. Tenían claro que ellos querían “dotar a las personas de dignidad, sobre todo en este tipo de edificios” y por ellos apostaron por un deambulatorio más ancho y por incluir espacios donde residentes y familiares se pueden sentar a charlar, como aquellos vecinos del pueblo que sacan las sillas a la puerta de casa.

Asimismo, apostaron por hacer todo el edificio en un planta, dado que para personas con problemas de desplazamiento es lo ideal y también hicieron una cubierta a un agua, como las casas de los pueblos de alrededor, de donde proceden los residentes, que habitan viviendas, no habitaciones. “No se trata de crear arquitectura, sino de crear un lugar para vivir, un lugar para habitar, y darle dignidad a esas personas”, resume Ares.

Para terminar, el arquitecto vallisoletano presentó dos proyectos de espacio de trabajo, dos casos de rehabilitaciones de naves industriales anodinas ubicadas en polígonos. En el primer caso, optaron por eliminar directamente la fachada  y sustituirla por un policarbonato. De esta manera, la luz se convierte en elemento esencial, a la vez que se logró una muy buena eficiencia energética, porque el sol iluminaba todo el interior. En el segundo caso, proyectaron las oficinas en la parte delantera y toda la nave de producción industrial recogía la luz desde la parte trasera.

El próximo encuentro del ciclo ‘Contextos’, organizado en colaboración con Tectónica, se celebrará en el mes de abril

 

Autor: Finsa Fuente: Finsa 2020-03-03